lunes, 5 de enero de 2015

Daños en TM cuestan lo que se invierte en educación para 4.000 niños


La empresa gasta 800.000 pesos por hora para arreglar las puertas dañadas por los usuarios.

Descolgadas, desprogramadas, descarriladas y rotas. Así lucen todo el tiempo la mayor parte de las 2.700 puertas automáticas que hay en 140 estaciones del sistema TransMilenio.
Y no es porque la empresa no les haga mantenimiento a diario. De hecho, en el 2014 se invirtieron 6.199 millones de pesos en arreglos a las puertas del sistema: más se demoran en hacerles mantenimiento que estas en amanecer averiadas.
TransMilenio estima que la mitad de ese dinero se usa para corregir los daños que causan los usuarios vándalos, que asumen como un chiste pararse en medio de las puertas para evitar que se cierren o abrirlas a las malas desde el exterior para colarse sin pagar el pasaje a la estación.
No es una plata de poca monta. Unos 892 trabajadores con salario mínimo tienen que trabajar todo un año para ganarse ese dinero.El monto también es el equivalente a lo que el Distrito invierte al año para darles educación gratuita a 4.000 niños en el sistema distrital de colegios públicos.
Cuando un usuario mete el pie o las manos para mantener las puertas de una estación abiertas a las malas, los motores se fuerzan y se queman, las tarjetas se desprograman, los dispositivos electrónicos y los piñones se dañan, las poleas se rompen y las puertas terminan descolgadas. Cuando quedan abiertas de par en par y las estaciones están a reventar, varios usuarios se agarran de otros, y del techo o de donde puedan, para no caerse con los empujones.
Así que, si usted se enfrenta impotente a una puerta que no se abre y debe esperar el próximo bus o, lo que es peor, si va dentro del bus y la puerta de la estación no abre y tiene que irse a la siguiente parada, esperar otro bus y devolverse, piense en los cientos de veces que ha visto a un usuario vándalo forzar las puertas a las malas. Ese es uno de los causantes del daño.
Claro, no es fácil enfrentar a los vándalos, ni a las buenas ni a las malas. “Me importa un c… que se dañen”, le dijo un joven de 13 años a una pasajera que le pidió no atravesar los pies en la puerta de la estación Maloka. Además de la respuesta grosera, el vándalo sacó una botella de cerveza y la rompió contra el piso con actitud amenazante.
La empresa cuenta con un equipo de mantenimiento rutinario, integrado por 20 técnicos que trabajan durante las 20 horas de operación del sistema, con énfasis en los momentos previos y posteriores de la mañana y de la tarde, cuando más casos de puertas abiertas y desprogramadas quedan tras el paso de los usuarios, en muchas ocasiones en verdaderas estampidas.
A eso se suman ocho cuadrillas de cuatro técnicos cada una, que se dedica a hacer trabajo preventivo en las puertas, fuera del horario de operación, y un equipo correctivo de unos cuatro técnicos dedicado las 24 horas del día a corregir fallas.
Solo en acciones preventivas, TransMilenio hizo en el último año 1.450 intervenciones en las puertas.
Aunque los daños se presentan con mayor frecuencia en estaciones de alto tráfico como la 19, la 22, la 63 y la 76 en la troncal Caracas, es un fenómeno de la mayoría de las estaciones. En el norte, por ejemplo, el problema se vive en la 85, Virrey, Héroes, Calle 100 y Toberín. En el centro, uno de los puntos más críticos es la estación de la avenida Jiménez y así en las demás troncales.
Cuando se hacen las cuentas menudas, los resultados son desalentadores para los bolsillos de los bogotanos, que es de donde sale la plata que se gasta en arreglar los daños: las puertas dañadas, casi siempre por los vándalos, nos cuestan casi 800.000 pesos por hora.
Es un taxímetro que nunca se detiene e impide que se invierta el dinero en ampliar las estaciones o invertir en mejorar el sistema. Por estar arreglando puertas dañadas, que no deberían dañarse con tanta frecuencia, no se puede invertir en cámaras de seguridad, en mejorar los pisos y en otros temas urgentes que requiere el sistema.
“Es uno de los peores dolores de cabeza, quizá de los más difíciles de corregir, porque implica atacar problemas como la falta de cultura ciudadana, la evasión para pagar los pasajes y el vandalismo”, dice TransMilenio.
BOGOTÁ
Fuente  http://www.eltiempo.com/

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